Una empresa que ya dispone de placas solares puede plantearse incorporar baterías para almacenar parte de la energía que no consume en el momento en que se genera y utilizarla posteriormente.
Pero para saber si el almacenamiento tiene sentido no basta con conocer la potencia de la instalación fotovoltaica ni el consumo anual de electricidad.
Los datos para estudiar un BESS deben permitirnos entender cuándo produce energía la instalación, cuándo consume electricidad la empresa, cuándo aparecen los excedentes y cuándo continúa comprando energía de la red.
Con esta información podemos analizar si existe un desfase aprovechable entre producción y consumo y estudiar qué potencia y capacidad de almacenamiento podrían adaptarse al funcionamiento real de la empresa.
Cuanto más detallados sean los datos disponibles, más preciso podrá ser el análisis. Una factura eléctrica aporta información útil, pero no permite conocer por sí sola cómo se distribuye el consumo a lo largo del día.
Por eso, cuando estudiamos un BESS + IA para una empresa que ya tiene placas solares, analizamos conjuntamente la información de consumo, producción fotovoltaica, excedentes y características de la instalación existente.
En este artículo veremos qué información necesitamos, para qué sirve cada dato y cuáles son los más importantes para realizar un primer estudio del sistema de almacenamiento.
¿Qué información necesitamos sobre el consumo eléctrico?
El consumo eléctrico es uno de los datos fundamentales para estudiar un sistema de almacenamiento. No solo necesitamos saber cuánta electricidad utiliza la empresa, sino cuándo la consume y cómo cambia su demanda a lo largo del día.
Curva de consumo horario
La curva de consumo nos permite conocer cómo evoluciona la demanda eléctrica durante las diferentes horas del día.
Con ella podemos identificar qué parte del consumo coincide con la producción fotovoltaica y qué parte se produce cuando las placas generan menos energía o dejan de producir.
Consumo fuera de las horas solares
Este dato es especialmente importante porque nos ayuda a determinar qué utilización podría tener la energía almacenada.
Si la empresa continúa consumiendo durante la tarde, la noche o determinadas horas de baja producción fotovoltaica, podemos estudiar qué parte de ese consumo podría cubrirse con energía almacenada previamente.
Consumo durante fines de semana y festivos
Algunas empresas reducen considerablemente su actividad durante estos periodos mientras la instalación fotovoltaica continúa produciendo electricidad.
Analizar este comportamiento permite detectar excedentes adicionales que podrían modificar el funcionamiento previsto del BESS.
Variaciones según la época del año
El consumo puede cambiar debido a la estacionalidad de la actividad, climatización, refrigeración, campañas de producción u otros procesos.
Por eso es preferible analizar un periodo suficientemente representativo para conocer cómo cambia la demanda eléctrica a lo largo del año.
Potencia máxima demandada
Además de la energía consumida, debemos conocer los niveles de potencia que puede alcanzar la instalación.
Este dato puede ser relevante para estudiar la potencia de carga y descarga que deberá gestionar el BESS.
Cuanto más detallados sean los datos, mejor será el análisis
Una factura mensual nos indica cuánta electricidad se ha consumido, pero no reproduce por sí sola el comportamiento horario de la empresa.
Para estudiar correctamente el almacenamiento necesitamos conocer, siempre que sea posible, la distribución temporal del consumo y no únicamente su volumen total.
¿Qué datos necesitamos de la instalación fotovoltaica?
Además del consumo eléctrico, necesitamos conocer cómo funciona la instalación fotovoltaica que ya tiene la empresa. Estos datos permiten determinar cuánta energía solar se produce, cuándo se genera y qué parte queda disponible después del autoconsumo directo.
Potencia de la instalación fotovoltaica
Debemos conocer la potencia instalada, normalmente expresada en kWp.
Este dato nos proporciona una primera referencia sobre la capacidad de generación de la instalación, aunque por sí solo no permite saber cuánta energía estará disponible para cargar un BESS.
Producción fotovoltaica real
Siempre que sea posible, es preferible trabajar con los datos reales de producción de la instalación.
Así podemos conocer cómo varía la generación solar a lo largo del día y durante las diferentes épocas del año.
Distribución horaria de la producción
La producción anual total no es suficiente para estudiar correctamente el almacenamiento.
Necesitamos saber cuándo se genera la electricidad para poder compararla con la curva de consumo y determinar en qué momentos existe energía disponible para cargar las baterías.
Orientación y características de la instalación
La orientación de los paneles, su inclinación, la distribución sobre las cubiertas y otras características de la instalación pueden influir en la curva de producción.
Dos instalaciones con la misma potencia pueden presentar perfiles de generación diferentes a lo largo del día.
Inversores instalados
También debemos conocer las características de los inversores existentes y cómo está configurada la instalación.
Esta información será necesaria posteriormente para estudiar cómo puede integrarse técnicamente el sistema de almacenamiento con la instalación fotovoltaica actual.
Historial de producción disponible
Si la instalación dispone de una plataforma de monitorización, podemos utilizar sus datos históricos para analizar su comportamiento real.
Cuanto mayor sea el periodo disponible, mejor podremos identificar variaciones estacionales, patrones de producción y posibles diferencias entre la generación prevista y la real.
El objetivo es disponer de una imagen suficientemente precisa de la instalación actual antes de determinar qué energía podría destinarse al almacenamiento y cómo debería integrarse el BESS.
¿Qué datos necesitamos sobre los excedentes solares?
Los excedentes son especialmente importantes para estudiar un BESS en una empresa que ya dispone de placas solares. Nos permiten conocer qué energía no está siendo consumida directamente y podría estar disponible para almacenarse.
Cantidad de energía excedentaria
Necesitamos conocer cuántos kWh genera la instalación fotovoltaica que no son consumidos por la empresa en el mismo momento.
Este dato nos proporciona una primera referencia sobre la energía potencialmente disponible para cargar las baterías.
Horas en las que se producen los excedentes
No basta con conocer el volumen total.
Debemos identificar en qué momentos aparecen los excedentes para compararlos posteriormente con las horas en las que la empresa vuelve a necesitar electricidad de la red.
Frecuencia de los excedentes
También necesitamos saber si se producen prácticamente todos los días, únicamente durante determinadas épocas del año o de forma ocasional.
Un BESS necesita disponer de oportunidades suficientes de carga y descarga, por lo que la regularidad de los excedentes puede ser tan importante como su volumen.
Excedentes durante fines de semana y periodos de baja actividad
En determinadas empresas, la producción fotovoltaica continúa mientras el consumo disminuye considerablemente durante fines de semana, festivos o paradas de actividad.
Estos periodos pueden generar patrones de excedentes diferentes a los de los días habituales de producción y deben incluirse en el análisis.
Energía vertida a la red
Si la instalación registra la energía que se vierte a la red, este dato nos ayuda a conocer el comportamiento real de los excedentes.
Sin embargo, debemos analizarlo junto con el consumo posterior para determinar qué parte de esa energía tendría una utilización efectiva si se almacenara.
No necesitamos almacenar todos los excedentes
El objetivo del estudio no es dimensionar automáticamente una batería capaz de almacenar toda la energía sobrante.
Debemos determinar qué cantidad puede almacenarse y utilizarse posteriormente de forma recurrente, evitando sobredimensionar el sistema únicamente por los máximos de excedentes registrados.
¿Qué información necesitamos de las facturas eléctricas?
Las facturas eléctricas aportan información útil sobre el suministro de la empresa y complementan los datos horarios de consumo. Nos permiten conocer cómo está contratada actualmente la electricidad y cuánto cuesta la energía que continúa comprándose de la red.
Consumo facturado
Las facturas muestran la energía consumida durante cada periodo de facturación y permiten comprobar cómo evoluciona el consumo durante el año.
Esta información sirve como referencia y nos ayuda a contrastar los datos obtenidos de las curvas de consumo.
Potencia contratada
Necesitamos conocer las potencias contratadas en los diferentes periodos tarifarios.
Este dato nos ayuda a comprender las características del suministro y, junto con los registros de demanda, permite analizar cómo utiliza actualmente la potencia la empresa.
Precio de la energía
Para estudiar el efecto económico del almacenamiento necesitamos conocer cuánto paga realmente la empresa por la electricidad que compra de la red.
El valor de la energía almacenada dependerá, entre otros factores, de qué compras de electricidad pueda evitar o reducir el BESS y del coste de esa energía.
Periodos tarifarios
El precio de la electricidad puede variar según el periodo horario o las condiciones del contrato de suministro.
Conocer esta estructura nos permite analizar en qué momentos puede tener mayor valor utilizar la energía previamente almacenada.
Compensación o venta de excedentes
Si la empresa recibe algún tipo de compensación o ingreso por la energía excedentaria vertida a la red, también debemos conocer sus condiciones económicas.
Así podemos comparar el valor actual de esos excedentes con el posible aprovechamiento de la energía mediante almacenamiento.
Una factura no sustituye a la curva de consumo
Las facturas son necesarias para entender las condiciones económicas del suministro, pero no proporcionan por sí solas toda la información necesaria para dimensionar un BESS.
Por eso debemos analizarlas conjuntamente con las curvas de consumo, la producción fotovoltaica y los excedentes reales de la instalación.
¿Qué datos necesitamos sobre el funcionamiento de la empresa?
Los datos eléctricos nos permiten conocer cómo se comporta actualmente la instalación, pero también necesitamos entender cómo funciona la actividad de la empresa y qué cambios pueden producirse en el futuro.
Un BESS se dimensiona para una realidad concreta. Si esa realidad va a cambiar, debemos tenerlo en cuenta antes de definir el sistema.
Horarios de actividad
Necesitamos conocer los horarios habituales de funcionamiento de la empresa y si existen uno, dos o varios turnos de trabajo.
Esto nos ayuda a interpretar las curvas eléctricas y entender por qué se producen determinados consumos durante cada franja horaria.
Días de funcionamiento
No todas las empresas trabajan los mismos días de la semana.
Debemos saber si existe actividad durante fines de semana, festivos o determinados periodos del año, ya que estas diferencias pueden modificar la relación entre producción fotovoltaica, consumo y excedentes.
Procesos con consumo continuo
Algunas instalaciones mantienen equipos funcionando incluso cuando la actividad principal está detenida.
Cámaras frigoríficas, sistemas de refrigeración, servidores, bombeos, ventilación u otros procesos pueden generar una demanda eléctrica recurrente fuera de las horas solares.
Estacionalidad de la actividad
Determinadas empresas presentan variaciones importantes de producción según la época del año.
Conocer estas variaciones permite comprobar si el comportamiento observado en los datos históricos es representativo o si debemos considerar diferentes escenarios de funcionamiento durante el año.
Cambios previstos en la empresa
También debemos conocer posibles ampliaciones de producción, nueva maquinaria, electrificación de procesos, nuevos turnos u otros cambios que puedan modificar significativamente el consumo.
Dimensionar el BESS únicamente con la situación actual podría no ser adecuado si la demanda eléctrica va a cambiar próximamente.
El contexto nos ayuda a interpretar los datos
Una curva eléctrica nos muestra qué ocurre, pero conocer la actividad de la empresa nos ayuda a entender por qué ocurre.
Combinar ambos elementos permite realizar un estudio del BESS basado tanto en los datos históricos como en las necesidades previsibles de la empresa.
¿Qué información técnica necesitamos de la instalación existente?
Además de los datos energéticos, necesitamos conocer las características técnicas de la instalación fotovoltaica y eléctrica existente. Esta información permite estudiar cómo podría integrarse el BESS sin analizar el almacenamiento de forma aislada del resto de la instalación.
Potencia fotovoltaica instalada
Necesitamos conocer la potencia total de la instalación y, cuando sea posible, cómo está distribuida entre los diferentes campos fotovoltaicos.
Esto nos ayuda a relacionar la capacidad de generación existente con los datos reales de producción y excedentes.
Características de los inversores
Debemos conocer el fabricante, modelo, potencia y configuración de los inversores instalados.
Esta información es importante para estudiar las posibles alternativas de integración del sistema de almacenamiento con la instalación actual.
Esquema eléctrico de la instalación
Disponer del esquema unifilar facilita conocer cómo están conectados los diferentes elementos de la instalación fotovoltaica y del suministro eléctrico.
Nos permite estudiar dónde y cómo podría integrarse técnicamente el BESS.
Punto de conexión y características del suministro
También debemos conocer las características principales de la conexión eléctrica de la empresa.
Estos datos ayudan a determinar las condiciones técnicas que debemos considerar al plantear la potencia y la integración del sistema de almacenamiento.
Espacio disponible para instalar el BESS
Un sistema de almacenamiento necesita una ubicación adecuada para sus baterías, equipos eléctricos y elementos auxiliares.
Por eso debemos conocer qué espacios podrían estar disponibles y qué condicionantes presenta la instalación antes de definir la solución definitiva.
Sistemas de monitorización existentes
Si la instalación fotovoltaica o eléctrica dispone de monitorización, debemos conocer qué información registra y con qué nivel de detalle.
Estos sistemas pueden proporcionarnos datos históricos de producción, consumo y funcionamiento especialmente útiles para realizar el estudio.
Esta monitorización también resulta útil posteriormente para supervisar el funcionamiento y mantenimiento del BESS industrial.
No necesitamos que la empresa disponga inicialmente de toda esta documentación para realizar una primera valoración. Sin embargo, cuanto más avancemos hacia el diseño definitivo del BESS, mayor será el nivel de información técnica necesario.
¿Cómo utilizamos los datos para estudiar un BESS?
Una vez recopilada la información de consumo, producción fotovoltaica, excedentes, suministro eléctrico y funcionamiento de la empresa, podemos analizar conjuntamente todos los datos.
El objetivo es determinar cuánta energía podría almacenarse, cuándo estaría disponible y en qué momentos podría utilizarla posteriormente la empresa.
Cruzamos producción fotovoltaica y consumo
Comparamos ambas curvas para conocer qué parte de la energía solar se consume directamente y en qué momentos aparecen excedentes.
Así podemos pasar de un análisis puramente técnico a estudiar qué efecto económico podría tener el almacenamiento para la empresa.
Identificamos la energía disponible para almacenamiento
Analizamos cuándo se producen los excedentes, su duración y su frecuencia.
Esto nos permite estimar qué cantidad de energía podría utilizarse para cargar el BESS de forma recurrente.
Analizamos el consumo posterior
Después comprobamos qué demanda eléctrica existe cuando la producción solar disminuye o desaparece.
De esta forma podemos estimar qué parte de la energía almacenada podría utilizarse posteriormente en la propia empresa.
Estudiamos la potencia y capacidad del BESS
Con esta información podemos comparar diferentes combinaciones de potencia y capacidad.
No buscamos la batería más grande posible, sino un sistema dimensionado de acuerdo con la energía disponible y las necesidades reales de consumo.
Simulamos diferentes escenarios
El comportamiento energético puede cambiar según el día de la semana, la época del año o el nivel de actividad.
Por eso podemos estudiar diferentes escenarios para comprobar cómo variaría la utilización del BESS en distintas condiciones de funcionamiento.
Incorporamos las condiciones económicas
Finalmente, relacionamos el funcionamiento energético previsto con el coste de la electricidad, las condiciones del suministro y, cuando corresponda, el valor de los excedentes.
Así podemos pasar de un análisis puramente técnico a estudiar qué efecto económico podría tener el almacenamiento para la empresa.
El resultado debe permitirnos responder a tres preguntas fundamentales: si tiene sentido instalar un BESS, qué características debería tener y cómo podría utilizarse dentro de la instalación existente.
Conclusión
Estudiar correctamente un BESS requiere mucho más que conocer el consumo anual de electricidad o la potencia de las placas solares.
Necesitamos relacionar el consumo eléctrico, la producción fotovoltaica, los excedentes, las compras de energía de la red y el funcionamiento real de la empresa. Esta información nos permite conocer cuándo existe energía disponible para almacenar y cuándo podría utilizarse posteriormente.
Las curvas horarias son especialmente importantes porque muestran el comportamiento energético que una factura mensual no puede reflejar por sí sola.
También debemos tener en cuenta las características de la instalación fotovoltaica existente, los inversores, la conexión eléctrica, el espacio disponible y cualquier cambio previsto que pueda modificar el consumo.
Con todos estos datos podemos estudiar diferentes configuraciones y determinar si tiene sentido incorporar almacenamiento y qué potencia y capacidad de BESS pueden adaptarse mejor a las necesidades de la empresa.
¿Quieres que estudiemos un BESS para tu empresa?
Si tu empresa ya dispone de placas solares, podemos analizar su instalación y sus datos energéticos para estudiar qué posibilidades existen de aprovechar mejor la energía solar mediante BESS + IA.
No es necesario disponer desde el primer momento de toda la documentación técnica. Podemos comenzar con la información disponible y determinar posteriormente qué datos adicionales necesitamos para completar el análisis.
El estudio es gratuito y sin compromiso.
Preguntas frecuentes sobre los datos necesarios para estudiar un BESS
Antes de estudiar un sistema de almacenamiento es habitual tener dudas sobre qué información debemos facilitar y hasta qué nivel de detalle. Estas son las preguntas más habituales cuando una empresa que ya tiene placas solares quiere analizar la incorporación de un BESS + IA.
¿Qué datos necesitamos para estudiar un BESS?
Principalmente necesitamos información sobre el consumo eléctrico, la producción fotovoltaica, los excedentes solares y las compras de electricidad de la red. Cuanto mayor sea el detalle horario disponible, más preciso podrá ser el análisis.
¿Es suficiente con enviar las facturas eléctricas?
Las facturas aportan información importante sobre consumos, potencias y condiciones económicas del suministro, pero no sustituyen a las curvas de consumo. Para estudiar correctamente el almacenamiento necesitamos conocer también cómo se distribuye la demanda a lo largo del tiempo.
¿Por qué necesitamos la curva de consumo?
Porque nos permite conocer a qué horas consume electricidad la empresa. Al compararla con la producción fotovoltaica podemos detectar cuándo existen excedentes y cuándo la empresa continúa comprando energía de la red.
¿Necesitamos los datos de producción de las placas solares?
Sí. Los datos reales de producción permiten conocer cómo funciona la instalación fotovoltaica y qué energía puede quedar disponible para almacenamiento después del consumo directo de la empresa.
¿Cómo sabemos cuántos excedentes solares genera la instalación?
Podemos utilizar los registros disponibles de la instalación fotovoltaica, del sistema de monitorización o de los equipos de medida. Lo importante es conocer no solo la cantidad de excedentes, sino también cuándo y con qué frecuencia se producen.
¿Necesitamos información sobre los inversores fotovoltaicos?
Sí, especialmente cuando avanzamos hacia el diseño técnico. Conocer fabricante, modelo, potencia y configuración ayuda a estudiar cómo puede integrarse el BESS con la instalación existente.
¿Hay que disponer del esquema eléctrico de la instalación?
Es recomendable para avanzar en el estudio técnico. El esquema unifilar nos permite comprender cómo están conectados los equipos y estudiar dónde podría integrarse el sistema de almacenamiento.
¿Necesitamos saber dónde se instalarán las baterías?
Para una primera valoración puede no ser necesario definir la ubicación exacta, pero posteriormente debemos comprobar que existe un espacio adecuado y estudiar los condicionantes técnicos de la instalación.
¿Qué ocurre si la empresa va a aumentar su consumo próximamente?
Debemos tenerlo en cuenta. Nueva maquinaria, ampliaciones de producción, nuevos turnos o electrificación de procesos pueden modificar las necesidades energéticas y afectar al dimensionamiento del BESS.
¿Podemos empezar el estudio si todavía no tenemos todos los datos?
Sí. Podemos realizar una primera valoración con la información disponible y determinar qué documentación o datos adicionales necesitamos posteriormente para completar el análisis y avanzar hacia una propuesta más precisa.

